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Image credit: © Kiyoshi Mio-Imagn Images
Traducido por José M. Hernández Lagunes
Los Piratas de Pittsburgh firman al LZ Andrew Heaney por un año y $5.25 millones de dólares.
Es imposible entusiasmarse con un tipo como Heaney. Algunos lanzadores pichan como si estuvieran practicando un sermón de iglesia, aburriendo a los contrarios a lidiar con lanzamientos débiles justo fuera del borde de la zona. Heaney no es uno de ellos. Se complace en desafiar a los bateadores a pesar de su velocidad y material mediocres, y a pesar de uno de los mejores índices de persecución entre los abridores. Tiene el dominio y el movimiento suficientes en sus lanzamientos para salirse con la suya. Pero nunca se sale con la suya para siempre, razón por la cual ha registrado un porcentaje de carreras limpias admitidas inferior a cuatro sólo dos veces en sus 11 años de carrera. Pocos lanzadores modernos conceden cuadrangulares con tanta frecuencia y fiabilidad como Heaney. Es la forma platónica del cuarto abridor: alguien que ayudará a tu equipo a ganar a largo plazo y a ti a desarrollar una úlcera en cualquier momento.
Cabe señalar que era exactamente el mismo lanzador en 2022, cuando los Dodgers le dieron $8.5 millones con el objetivo de liberar su potencial, y en 2023, cuando los Rangers le dieron $25 millones en dos años para que dejara de preocuparse por su potencial y se mantuviera sano. No tuvo éxito en ninguna de las dos formas; le dio a los Dodgers fácilmente su mejor DRA- (79), un número mayor que las entradas que fue capaz de lanzar. En Texas lanzó una media de 30 partidos por temporada, pero con una calidad que no era la media. A la edad de 34 años, no es difícil asumir que esto es lo que es. Lo que es sólo solía valer más.
La semana pasada Russell Carleton se sumergió en el concepto de nivel de reemplazo para los lanzadores, y si ese supuesto nivel de calidad ha ido cambiando con el tiempo. Lo que encontró es que la calidad de los relevistas ha aumentado, incluso más allá de la medida en que sus servicios están siendo empleados. La tendencia hacia periodos más cortos para los abridores no sería posible si no hubiera un millón de clones de 95 y un slider para llenar el tiempo, pero los hay. Los abridores siguen siendo necesarios, sobre todo cuando se llega a la postemporada, y las ilimitadas entradas de los relevistas dejan de ser tan ilimitadas–equipos como Detroit y Cleveland descubrieron lo que ocurre cuando se intenta ir demasiado lejos. Pero el viejo tópico de que nunca se tienen demasiados lanzadores titulares ha sido puesto a prueba por la analítica, y ahora está siendo confirmado por el mercado.
O por lo menos, más o menos. Dicho mercado ha sido muy extraño este año, sobre todo para los abridores. Luis Severino (proyectado 99 DRA-), Nick Martínez (95 DRA-), Walker Buehler (109 DRA-), y Yusei Kikuchi (89 DRA-) todos ganaron un valor anual promedio entre $21 y $23 millones. Charlie Morton (110 DRA- proyectado), Justin Verlander (107 DRA-), Alex Cobb (108 DRA-) y Matthew Boyd (96 DRA-) ganaron alrededor de $15 millones. Heaney, a quien PECOTA considera un brazo perfectamente dentro de la media de la Liga (100 DRA-), recibió el mismo sueldo que los sextos abridores Colin Rea, Martín Pérez y Jakob Junis.
Parte de la amplia variación que estamos viendo este año podría ser causada por diferentes prioridades en lo que los equipos están buscando: alguien que pueda lanzar el gran juego (Buehler y Verlander), alguien que tiene el material para maximizar (Boyd, Kikuchi), o alguien dispuesto a jugar en Sacramento (Severino). Algunos son producto de la práctica de esperar a que acabe el mercado. Pero por lo general, para empezar, no hay mercado que esperar. El año pasado, Blake Snell se mantuvo fuera, pero el segundo brazo más prometedor en el mercado cuando publicamos nuestro artículo sobre el agente libre de la Semana PECOTA a principios de febrero era… Jordan Montgomery, a quien el sistema de proyección no le importaba (109 DRA-). En 2023, los únicos abridores en el mercado cuando comenzaron los entrenamientos fueron Dylan Bundy y Mike Minor. (Ninguno lanzó otra entrada en las Grandes Ligas).
Este año, la historia es diferente. Hay más jugadores buscando trabajo en los entrenamientos primaverales que en los últimos tiempos, con veteranos como José Iglesias, David Robertson y Alex Verdugo todavía esperando que suene el teléfono. Pero los primeros de la lista, en términos de producción prevista, son casi todos lanzadores titulares.
Ya fue noticiá que Quintana, al menos, ha recibido ofertas de Grandes Ligas; los Piratas habían tendido la mano al veterano antes de firmar a Heaney, aunque no se sabe qué cifras rechazó. Los Mets, a pesar de haber perdido a Frankie Montas por al menos dos meses, no han mostrado interés en un reencuentro con Quintana, prefiriendo en cambio ir con reemplazos internos como Tylor Megill. No ayuda que los Cardenales, hasta hace poco un lugar de trabajo fiable para el envejecido gerente de contacto, estén replanteándose su filosofía, y los Rockies acaban de darse por vencidos por completo.
Si realmente estamos viendo una evolución en el nivel de reemplazo basado en las mareas de uso y disponibilidad de relevistas, estos son el tipo de lanzador que parece haber sido atrapado en la resaca. Hasta que las reglas cambien o la expansión enrarezca el grupo de jugadores, ya no vale de nada comer innings por innings. Puede que esto siga siendo una sobrecorrección, y que cuando las lesiones de primavera empiecen a acumularse, algunos equipos se den cuenta de que no pueden arrancar tantos partidos de bullpen tan pronto. Quizás Heaney habría hecho mejor en esperar. Tradicionalmente, a los atletas no les ha ido bien jugar ese partido. En cambio, los Piratas obtienen su típica adición de cuarto abridor en la tradición de Pérez y Marco Gonzáles. Este año han conseguido uno mejor de lo habitual. Y probablemente no tendrán que preocuparse de que arruine un gran partido.
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